Salís a caminar por el barrio, la tarde está linda y te cruzás con esa duda eterna: "¿Lo suelto un ratito para que corra?". O ves a otro dueño con el perro suelto y pensás: "Qué envidia, el mío se me escaparía".
El paseo es, quizás, el momento más importante del día para tu perro. Pero también es donde más errores cometemos por seguir viejas costumbres. Hoy vamos a derribar algunos mitos y te vamos a contar por qué el paseo de calidad no depende de si va suelto o atado, sino de cómo va conectado a vos.
1. "Mi perro es buenito": El mito de llevarlo suelto Es la frase clásica: "No hace nada, es un santo". Y seguro es verdad. Pero llevar al perro suelto en la vía pública tiene tres problemas graves que a veces no vemos:
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El factor sorpresa: Un ruido fuerte, un gato que cruza o una moto con escape libre pueden asustar al perro más equilibrado del mundo y hacerlo correr hacia la calle.
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El respeto al vecino: A mucha gente le dan pánico los perros (cinofobia), o son personas mayores que tienen miedo de que las tiren, o van con chicos chiquitos. Ver venir a un perro hacia ellos sin control, por más que mueva la cola, es una situación de estrés que no tienen por qué vivir.
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La Ley (y el bolsillo): En la mayoría de los municipios de Buenos Aires, las ordenanzas de tenencia responsable son claras: en la vía pública, los perros deben ir con correa. Si pasa algo, o si te cruzás con un control, la multa puede ser un dolor de cabeza (y al bolsillo).
2. Chau collar de ahorque, hola Pretal (Arnés) Durante años nos enseñaron que el perro se maneja del cuello. "Si tira, dale un tironcito". ¡Error! El cuello es una zona sensible llena de glándulas (tiroides), vértebras y tráquea. Usar collares de ahorque o tirar del cuello puede causar lesiones crónicas.
La recomendación moderna: Usá un arnés de pecho (o pretal) en forma de "H" o "Y". Estos arneses distribuyen la fuerza en el pecho y la espalda, evitando dolor. Si el perro va cómodo y sin dolor, pasea más tranquilo. Si siente que lo ahorcás, se pone más nervioso y tira más. Es matemática pura.
3. No es un soldado, es un explorador 🕵️♂️🐕 Otro error común es creer que el perro tiene que ir caminando al lado de nuestra pierna, mirando al frente, como si estuviera en un desfile militar. El paseo es SU momento.
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Dejalo oler: El olfato es su sentido principal. Oler un árbol, un poste o el pasto es como para nosotros leer las noticias o chequear Instagram. Los relaja y los cansa mentalmente mucho más que caminar 10 cuadras rápido.
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La correa larga: En lugar de una correa de 1 metro que lo tiene tenso, probá con una de 3 o 5 metros. Le das libertad para explorar y oler sin perder la seguridad de tenerlo atado.
4. La Regla de Oro (Suelto o Atado) No importa si estás en el medio del campo, en la plaza o en la vereda de tu casa. La bolsita es obligatoria. Juntar lo que hace tu perro es la base de la convivencia. No hay excusa que valga. Un dueño responsable siempre tiene una bolsita en el bolsillo (o atada a la correa).
CONCLUSIÓN El paseo perfecto no es el que el perro corre como loco suelto, ni el que camina como un robot a tu lado. El paseo perfecto es aquel donde ambos disfrutan, donde él puede olfatear y ser perro, y vos tenés la tranquilidad de que está seguro y no molesta a nadie.
Probá el cambio al pretal y la correa larga, ¡y vas a ver cómo les cambia el humor a los dos!
