Sale el sol, abrís las ventanas, sacás la ropa de invierno y, de repente, lo ves: tu perro rascándose la oreja con la pata de atrás como si no hubiera mañana. O tu gato que se lame la base de la cola una y otra vez. Bienvenida, primavera.
Con las temperaturas templadas y la humedad, pulgas y garrapatas entran en su mejor temporada. En Balanceados a tu Casa queremos que esta vez los agarres antes de que ellos te agarren a vos. Para eso, lo primero es entender cómo funcionan.
1. Lo que ves es la punta del iceberg
El error más común es pensar que el problema está solo en el animal. La realidad es que la gran mayoría de la población de pulgas no vive arriba de tu mascota, sino en el ambiente: huevos, larvas y pupas escondidos en alfombras, cuchas, sillón y rendijas del piso.
Por eso, si bañás al perro y no hacés nada más, a la semana estás otra vez en el mismo lugar. La pulga adulta que mataste fue reemplazada por las que estaban esperando en la alfombra.
2. No es solo picazón
Más allá de la molestia, estos parásitos pueden traer problemas serios:
- Dermatitis alérgica por pulgas: algunos perros y gatos son alérgicos a la saliva de la pulga. Con una sola picadura arrancan con una picazón intensa, caída de pelo y heridas por rascado.
- Parasitosis intestinal: cuando tu mascota se lame y se traga una pulga, puede contagiarse un tipo de tenia. Si ves "granitos de arroz" cerca de la cola, consultá al veterinario.
- Enfermedades transmitidas por garrapatas: la garrapata marrón del perro, muy común en el AMBA, puede transmitir enfermedades como la ehrlichiosis. Decaimiento, fiebre o sangrado de nariz después de haber tenido garrapatas son motivo de consulta inmediata.
3. El plan de ataque en tres frentes
Frente 1: tu mascota. Pipetas, collares o comprimidos: hay muchas opciones y cada una tiene su duración. Lo importante es elegir una con tu veterinario según peso, edad y especie, y respetar las fechas de renovación. Un dato clave: nunca uses en gatos un producto para perros. Algunos componentes son tóxicos para ellos.
Frente 2: la casa. Aspirá seguido alfombras, sillón y rincones (y tirá la bolsa o vaciá el depósito afuera). Lavá la cama de tu mascota con agua caliente cada semana mientras dure el problema.
Frente 3: el patio. Cortá el pasto, sacá las hojas acumuladas y revisá los rincones húmedos y sombreados, que es donde más les gusta esconderse.
4. La revisión post paseo
Volviste de la plaza: dos minutos de revisión valen oro. Pasá la mano a contrapelo y mirá especialmente detrás de las orejas, entre los dedos, axilas, ingle y cuello. Si encontrás una garrapata, sacala con una pinza tomándola bien cerca de la piel y tirando de forma firme y pareja. Nada de alcohol, aceite ni fuego: lo único que logran es que la garrapata regurgite y aumente el riesgo de contagio.
5. Una piel sana se defiende mejor
Un pelaje brillante y una piel bien hidratada no evitan las pulgas, pero sí ayudan a que tu mascota se recupere mejor de las picaduras. Ahí la alimentación juega un rol enorme: un balanceado de calidad, con buenos niveles de ácidos grasos omega 3 y 6, es la base de una piel resistente.
Conclusión: prevenir siempre sale más barato
Esperar a ver pulgas para actuar es llegar tarde: para ese momento la casa ya está tomada. Hoy mismo fijate cuándo le pusiste la última pipeta o le diste el último comprimido, y si ya se venció, renovalo.
Y mientras vos te ocupás de la prevención, nosotros nos ocupamos de que no le falte su alimento: en Balanceados a tu Casa te lo llevamos hasta la puerta, fresco y sin que tengas que cargar ni una bolsa.
