Con la llegada de las bajas temperaturas, las rutinas en el hogar cambian y surgen dudas muy comunes entre quienes convivimos con perros. ¿Es seguro sacarlos a pasear con el frío? ¿Es necesario aumentar la cantidad de alimento para que tengan más "reservas"?
Cuidar a nuestros compañeros de cuatro patas durante el invierno requiere un equilibrio entre el sentido común y la atención a sus necesidades biológicas reales. A continuación, desarmamos los mitos principales y te ofrecemos recomendaciones prácticas basadas en el bienestar animal.
1. El paseo invernal: ¿Sí o no?
La respuesta es un sí definitivo. El frío no debe ser una excusa para suspender las salidas. Los paseos diarios no solo cumplen una función fisiológica, sino que son la principal fuente de estimulación mental, socialización y gasto de energía de un perro. La falta de actividad física en invierno suele traducirse en problemas de conducta dentro de casa debido a la acumulación de estrés.
Sin embargo, es importante adaptar la rutina:
-
Paseos más dinámicos: Si los días son extremadamente fríos o húmedos, es preferible optar por caminatas un poco más cortas pero con un ritmo más ágil para mantener el cuerpo en movimiento.
-
Atención al tipo de pelo y edad: Los perros cachorros, los de edad avanzada (senior) y aquellos con pelaje muy corto o sin subcapa térmica (como los galgos o los bóxer) sufren el frío de manera similar a nosotros. En estos casos, el uso de un abrigo adecuado antes de salir es fundamental para evitar cambios bruscos de temperatura.
-
Estimulación en el hogar: Si el clima impide realizar la caminata habitual, podés complementar la actividad con juegos de olfato dentro de casa, escondiendo granos de su balanceado para que los busquen.
2. La alimentación en invierno: ¿Hay que aumentar la ración?
Este es uno de los debates más frecuentes y la respuesta correcta depende exclusivamente del estilo de vida de cada mascota.
-
Perros de interiores (Team estufa): La gran mayoría de los perros domésticos pasan el invierno adentro del hogar, en ambientes calefaccionados y protegidos del clima. Al mismo tiempo, es común que durante los meses fríos reduzcan su nivel de actividad general. Si este es el caso de tu perro, no se debe aumentar la porción diaria. Darles más comida sin un incremento en el gasto físico solo provocará un aumento de peso indeseado y sobrecarga articular.
-
Perros de exteriores o muy activos: Aquellos animales que pasan gran parte del día al aire libre o que mantienen un entrenamiento físico intenso sí experimentan un gasto calórico extra, ya que su organismo trabaja más para mantener la temperatura corporal estable. En estas situaciones particulares, puede ser necesario ajustar la ración con un pequeño refuerzo o elegir un alimento con mayor densidad energética.
Nota: Ante cualquier modificación significativa en la dieta, la consulta con el veterinario de confianza es el paso ideal.
3. El descanso y el aislamiento térmico
El frío del suelo es uno de los principales enemigos de las articulaciones de los perros, especialmente de los que padecen problemas de artrosis o son de edad avanzada.
Durante el invierno, es clave asegurarse de que su camita o cucha no esté apoyada directamente sobre superficies heladas o baldosas. Una solución simple es colocar una base aislante (como una tarima de madera, una alfombra gruesa o incluso placas plásticas) debajo de su colchón para cortar la humedad y el frío ascendente.
Conclusión: Prevención y nutrición de calidad
El invierno se disfruta mucho más cuando sabemos que ellos están protegidos. Mantener las defensas altas empieza por una nutrición de calidad, rica en proteínas digestibles y ácidos grasos esenciales que protejan su piel y mantengan su pelaje fuerte contra el clima.
En Balanceados a tu Casa entendemos que con estas temperaturas lo último que querés es cargar bolsas pesadas. Por eso, seleccionamos las mejores alternativas para tu mascota y te las llevamos directo a tu puerta, para que vos solo te preocupes por disfrutar de su compañía al calor del hogar.
