Es la pesadilla de cualquier persona que ama a sus animales: llegar a casa, encontrar el portón abierto y que tu perro no esté. O no encontrar a tu gato por ningún lado después de una tormenta. A menudo pensamos "a mí no me va a pasar", "él es súper obediente" o "nunca se va lejos". Pero los accidentes ocurren en un segundo. Un ruido fuerte (como la pirotecnia de estas fechas), un descuido de una visita o simplemente un instinto curioso pueden alejarlos de su hogar.
En ese momento de desesperación, hay un objeto pequeño y económico que hace la diferencia entre un final triste y un reencuentro feliz: la identificación.
1. La chapita: Su voz cuando vos no estás Imaginate que encontrás un perro asustado en la calle. Lo primero que hacés es mirar si tiene collar. Si tiene una chapita con un teléfono (o directamente escrito con fibrón en el collar), la historia se resuelve en 5 minutos con una llamada. Sin identificación, ese animal pasa a depender de la suerte, de que alguien lo retenga, publique su foto en redes sociales y que esa foto llegue a vos. La chapita no es un adorno: es la voz de tu mascota diciendo "Tengo familia y me están buscando".
2. ¿Qué datos son obligatorios? A veces queremos ponerle el nombre súper decorado, pero lo funcional es lo que importa.
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El Teléfono (Fundamental): Tiene que ser tu celular actual. Si cambiaste de línea, cambiale la chapita YA. Asegurate de incluir el código de área.
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Nombre de la mascota: Ayuda a quien lo encuentra a llamarlo y calmarlo, pero es secundario frente al teléfono.
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"Recompensa" o "Castrado": Algunos dueños agregan estos datos para disuadir robos o incentivar la devolución, pero el espacio es chico, priorizá el contacto.
3. Chapita vs. Microchip: ¿Cuál es mejor? ¡Los dos! No son excluyentes, son complementarios.
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La Chapita: Es la primera línea de defensa. Cualquier vecino puede leerla y llamarte al instante.
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El Microchip: Es infalible si pierde el collar. Si el perro llega a una veterinaria o zoonosis, al escanearlo saltan tus datos. Es su DNI legal, pero requiere un lector especial.
4. Mitos peligrosos "Mi perro no sale nunca, vive en departamento". Esos son los que más riesgo corren si un día logran salir, porque no conocen el barrio y se desorientan fácil. Nadie está exento.
CONCLUSIÓN Estamos en época de Fiestas, donde el riesgo de escape aumenta por la pirotecnia y el movimiento de gente en las casas. Por favor, tomate un minuto hoy para revisar el collar de tu perro o gato. ¿Se lee bien el número? ¿Está bien sujeto? Ese pequeño pedazo de metal o plástico es el acto de amor más grande que podés tener para asegurar que, pase lo que pase, siempre puedan volver a tus brazos.
En Balanceados a tu Casa, queremos verlos siempre seguros y con la panza llena.
