A los gatos los envuelve el misterio en muchas cosas, pero hay una característica particular que frustra a muchos dueños y veterinarios: su pésima relación con el consumo de agua.
En Balanceados a tu Casa queremos que tu felino te acompañe sano durante muchísimos años. Y para eso, entender cómo y por qué beben agua (o por qué no lo hacen) es vital para prevenir las temidas enfermedades del tracto urinario y la insuficiencia renal.
El origen del problema Nuestros gatos domésticos son descendientes directos del gato salvaje africano, un animal adaptado a vivir en entornos desérticos. La naturaleza los diseñó para obtener la mayor parte del líquido que necesitan directamente de sus presas (que son un 70% agua). Por eso, su "sensor de sed" es muy débil.
Hoy en día, muchos gatos comen exclusivamente alimento seco (que tiene apenas un 10% de humedad). Si a eso le sumamos que no tienen el instinto de ir al bebedero, el resultado es un gato con deshidratación crónica leve.
Estrategias para incentivar el consumo de agua:
1. La ubicación es todo El error más común es poner el bowl de agua pegado al bowl de comida. Los gatos detestan esto. Su instinto les dice que los restos de comida pueden contaminar la fuente de agua. Probá mover el agua a un par de metros de distancia, o mejor, a otra habitación. ¡Vas a notar el cambio!
2. El movimiento atrae ¿Tu gato va corriendo cada vez que abrís la canilla del baño o la cocina? Para ellos, el agua estancada en un cuenco puede parecer sucia o poco segura. Las fuentes bebedero para gatos son una inversión excelente; el sonido y el movimiento del agua los invita a beber mucha más cantidad.
3. El material del plato importa Evitá los platos de plástico. Juntan bacterias rápido y le cambian el sabor al agua. Optá siempre por cerámica, vidrio o acero inoxidable. Además, el plato tiene que ser ancho, para que sus bigotes (que son súper sensibles) no choquen contra los bordes al tomar.
4. Incorporar humedad en la dieta Si tu gato es reacio a tomar agua, una excelente forma de engañarlo es incorporando alimento húmedo (pouch o latitas) de buena calidad a su rutina semanal, o incluso agregando un chorrito de agua tibia a su alimento seco de vez en cuando.
Conclusión: Pequeños cambios en casa pueden hacer una diferencia enorme en la salud a largo plazo de tu michi. Revisá hoy dónde tenés puesto su platito de agua y probá poner uno nuevo en el living o en tu cuarto. ¡Te vas a sorprender!
