Se vino el calor con todo. Esos días de verano en los que salís a la vereda y sentís que el sol pica enseguida. Nosotros nos ponemos las zapatillas, agarramos las llaves y salimos a pasear con nuestro perro pensando que es un gran plan.

Pero hay un detalle del que a veces nos olvidamos y que puede convertir un paseo divertido en una pesadilla para ellos: ellos van descalzos.

En este artículo te explicamos por qué el suelo es más peligroso de lo que parece y te enseñamos el truco infalible para saber cuándo es seguro salir.

El enemigo invisible: La temperatura del suelo Solemos guiaros por la temperatura del aire. Miramos el celular y dice "30 grados". Pensamos: "Hace calor, pero se aguanta". El problema es que el asfalto, las baldosas de la vereda y el cemento tienen inercia térmica: acumulan calor durante horas y lo retienen.

Para que te des una idea:

  • Si el aire está a 25°C, el asfalto puede estar a 52°C.

  • Si el aire está a 30°C, ¡el asfalto puede llegar a los 60°C!

Imaginate caminar descalzo sobre una sartén caliente. Eso es lo que sienten sus almohadillas. Las quemaduras pueden ser muy dolorosas, generar ampollas y requerir atención veterinaria urgente.

El Truco: La Regla de los 5 Segundos 🖐️⏱️ Antes de sacar a tu perro (incluso si es para una vuelta corta a la manzana), hacé esta prueba simple. No te lleva nada y le evitás un sufrimiento enorme:

  1. Buscá una zona de asfalto o vereda que esté al sol.

  2. Apoyá el dorso de tu mano (la parte de atrás, que es más sensible) en el suelo.

  3. Contá hasta 5.

El veredicto es simple: Si vos no podés aguantar el calor de la mano en el piso durante esos 5 segundos, tu perro tampoco puede caminar por ahí.

¿Qué hacemos entonces? Consejos para el verano Sabemos que el perro necesita salir igual. Acá van unos tips para manejarlo:

  • Cambio de horarios: En verano, los paseos largos se hacen bien temprano a la mañana (antes de las 9:00) o a la nochecita, cuando el sol ya bajó y la vereda se enfrió.

  • Buscá el pasto: Si tenés que sacarlo al mediodía por una urgencia, llevalo a upa o caminando por la sombra hasta la plaza más cercana y que camine solo por el pasto. La tierra no calienta tanto como el cemento.

  • Hidratación de almohadillas: Existen cremas y ceras protectoras para endurecer e hidratar sus patitas. Consultá con tu veterinario de confianza cuál es la mejor para tu mascota.

Señales de alerta Si volviste de pasear y notás que tu perro renguea, se lame mucho las patas, tiene las almohadillas muy rojas o se le ve piel levantada (ampollas), llevalo al veterinario. No intentes ponerle remedios caseros ni hielo directo, porque podrías lastimarlo más.

Conclusión Cuidar sus patitas es tan importante como darles una buena alimentación. Este verano, antes de agarrar la correa, acordate: Mano al piso, contá hasta cinco. Si quema, el paseo espera.

¿Conocías este truco? Compartilo con otros dueños, ¡seguro les viene bien el dato!